Crema de Goji
Febrero 26, 2008
50 g de bayas de goji
5 cucharadas soperas de algarroba en polvo
50 ml de sirope de arce
100 g de anacardos
2 cucharadas soperas de mantequilla de almendras
Una pizca de sal marina
Mezclar todos los ingredientes con la ayuda de la batidora o thermomix hasta que se consiga una textura suave.
Si se refrigera un poco, espesa.
Ideal como desayuno cuando no se pueda comer hasta la noche; o para comer, como plato único.
Las bayas chinas de goji son el más poderoso antioxidante conocido actualmente.
Ensalada de col
Febrero 25, 2008
Lombarda
Misma cantidad de col blanca o repollo
Un puñado de orejones de albaricoque remojados durante unos minutos en agua
Pócima dorada
Picar en juliana la lombarda y el repollo.
Añadir los orejones en trocitos y marinar en la “pócima dorada” (ver apartado Recetas salsas y aliños) durante al menos 1 hora.
Pócima dorada
Febrero 25, 2008
250 ml de zumo de limón
1 diente de ajo
1 trozo de jengibre fresco de 1 cm aproximadamente
1 cucharada sopera de salsa de soja
1 cucharada sopera de miel ecológica
200 ml de aceite de oliva virgen de 1ª presión en frío
Mezclar todos los ingredientes excepto el aceite con ayuda de la batidora o thermomix.
Añadir poco a poco el aceite mientras se sigue batiendo.
Es un aliño interesante para la ensalda de col.
Sopa tonificante de fresas
Febrero 25, 2008
50 g de alfalfa germinada
1 fresa
Un trozo de lechuga iceberg
Mezclar la alfalfa, la fresa y la lechuga con la ayuda de la batidora. Reservar.
200 g de fresas
1 cucharada sopera de miel ecológica
Triturar los 200 g de fresas y mezclar con la preparación anterior.
Adornar con una cucharada sopera de miel cruda ecológica.
Se recomienda tomar siempre antes de las comidas.
Combinado de zanahoria y aguacate
Febrero 24, 2008
- 50 g de zanahorias
- 1 aguacate
- 1 cucharada sopera de cúrcuma
- Un trozo de jengibre de 1 cm aproximadamente
- 1 diente de ajo
- Unas gotas de aceite de oliva virgen de 1ª presión en frío
- Unas semillas de amapola
Triturar las zanahorias con el ajo y el jengibre con la ayuda de un robot de cocina o thermomix.
Añadir el aguacate y la cúrcuma y mezclar bien.
Servir adornando con unas gotas de aceite de oliva y unas semillas de amapola.
Crema de fresas
Febrero 24, 2008
Sopa de melón
Febrero 21, 2008
Medio melón
Media cucharadita de canela en polvo
Media cucharadita de nuez moscada en polvo
Media cucharadita de cúrcuma
Una ramita de tomillo
Mezclar todos los ingredientes excepto el tomillo con ayuda de la batidora o thermomix.
Adornar con la ramita de tomillo.
Mantener frío hasta el momento de servir. Si lo deseas, lo puedes servir sobre la cáscara del medio melón.
Sandwich de queso crudo de cabra y col
Febrero 21, 2008

3 hojas de col lombarda o col blanca
6 láminas finas de queso crudo de cabra
1 cucharadita de mostaza de Dijo
Perejil fresco picado
Esparcir una pequeña cantidad de mostaza en cada una de las hojas de col por ambas caras.
Utilizar el queso y el perejil picado como relleno de un sándwich simulado, donde las hojas de col lombarda cumplen las funciones del pan.
Crema de coco, agua de azahar y pistachos
Febrero 21, 2008
Filosofia de La Dieta Original
Febrero 19, 2008
La Dieta Original habla de la mejora de la calidad de vida de las personas. Yo creo que las personas han de tener a su alcance los recursos para mejorar su actual calidad de vida. El consumismo y la vida moderna nos afectan hasta el punto de que muchas cosas que hacemos, creyendo que son buenas para nosotros, en realidad nos están dañando. La Dieta Original nos dota de recursos para combatir los daños que la vida moderna produce en nosotros, y además puede ser incorporada de forma sencilla en nuestras vidas.
La llamo La Dieta Original porque es la dieta de nuestros primeros padres, la dieta de Adán y Eva, la dieta primera que se ha seguido en el Planeta Tierra. La dieta de nuestro origen humano.
Pero estamos tan alejados de nuestros orígenes, que hoy lo original (en el sentido de novedoso) es la vuelta a ese principio, ese origen del que hablamos. Por ello, La Dieta Original, encaja perfecta en este juego de palabras, que combina la unión del origen de todas las dietas, el consumo del alimento en su estado original (fresco, crudo, sin tratar), y que además incorpora como novedad, algo insólito y curioso, que es volver a comer el alimento en su estado inicial, el más puro. Adiós a lo congelado, lo procesado, redefinido, rediseñado. Adiós a los conservantes, los colorantes, los potenciadotes de sabor, los alimentos modificados genéticamente, los alimentos cultivados con pesticidas, adiós a las famosas etiquetas llenas de E-xxx, adiós a los alimentos refinados y desprovistos de partes esenciales de sí mismos (azúcar blanco, pasta blanca, pan blanco, arroz blanco…).
Todos somos responsables de nuestra salud, pero no todo el mundo dispone de información adecuada. Cada pequeña acción que acometemos, sea para cuidarnos o para dañarnos, afecta a todo nuestro ser. Para mejorar nuestra salud no basta con centrarnos en sólo un aspecto (nutrición, ejercicio, actitud ante la vida…), sino que hemos de aproximarnos de forma holística y tratar de mejorar nuestro bienestar combinando todos estos enfoques.
A un individuo no se le puede definir como sano o insano, sino dentro de una escala de 0 a 100, donde 0 corresponde a una persona completamente insana y 100 a una completamente sana. La Dieta Original aumenta tu puntuación en esta escala para que te acerques a un nivel más saludable, ayudándote a realizar elecciones más adecuadas en cuanto a lo que comes y lo que bebes.
Creo firmemente en la ley del 75%-25%, que afirma que si uno incluye en su vida opciones sanas en un 75%, y mantiene una vida estable y normalizada en el otro 25%, notará una notable mejoría en su salud y esto se apreciará desde fuera.
El primer paso es hacer una depuración, para remover las toxinas del organismo y dotarle de un sustrato saludable para implantar buenos hábitos en él. Utilizando ingredientes frescos y biológicos, presentando la mayoría de los alimentos crudos o cocinados por debajo de los 40 ºC, es decir, más o menos a la temperatura corporal, para proteger la energía que se deriva de sus enzimas y nutrientes.








